 Embajador Germán Mundaraín Hernández Ginebra, 23 de septiembre de 2009.- La Delegación de los Estados Unidos de Norteamérica debutó en la 12º sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos, agrediendo a un grupo de países al responsabilizarlos de la crisis de los derechos humanos en el mundo. Entre los Estados mencionados en el discurso del delegado norteamericano, se encontraban Irán, Rusia, China, Bielorusia, Sri Lanka, Vietnam, Cuba y Venezuela, entre otros.
Los derechos de réplica de los distintos países señalados no se
hicieron esperar. Los señalamientos del Imperio norteamericano contra
la República Bolivariana de Venezuela, se centraron en el trillado
argumento de la violación a la libertad de expresión; al acusar al
gobierno venezolano de asediar a periodistas y a medios de comunicación
independientes del país, con la apertura de procesos administrativos o
criminales, por supuestamente participar en actividades golpistas.
El representante permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas en
Ginebra, embajador Germán Mundaraín Hernández, salió al paso de tales
imputaciones, al expresar ante más de 160 delegaciones presentes en el
foro, que una vez más el Imperio norteamericano había evidenciado su
tradicional comportamiento, haciendo uso de los espacios multilaterales
para tratar de difamar y satanizar a los pueblos y gobiernos
progresistas que disienten políticamente de sus designios, y que no se
someten a sus dictados imperiales; manifestando al mismo tiempo la
extrañeza de las delegaciones por la manera tan sencilla como el
gobierno yanqui había dejado de lado las palabras pronunciadas en su
primer discurso como nuevo miembro del Consejo de Derechos Humanos,
donde prometió un comportamiento que aseguraba no iba a ser selectivo,
politizado, ni tendencioso.
El embajador venezolano denunció la falsedad de las acusaciones
realizadas por el delegado del gobierno norteamericano, señalando que
el Imperio yanqui estaba utilizando el Consejo de Derechos Humanos de
la misma manera que lo están haciendo diariamente sus medios de
comunicación, en una nueva arremetida para asediar a Venezuela, luego
que fracasara en su intento de derrocar al legítimo gobierno del
presidente Hugo Chávez Frías, en abril de 2002. En ese sentido, declaró
que “Ello ha sido una práctica recurrente promovida por este Estado,
que ostenta el más oscuro record de violaciones y atropellos a la
dignidad humana en la historia contemporánea, y que pretende erigirse,
sin mandato, sin moral, ni legitimidad alguna, en juez de otras
naciones y de otros pueblos”.
Con mucha firmeza, Mundaraín afirmó que en Venezuela existe absoluta
libertad de expresión, y que su libre ejercicio puede ser constatado
día a día, sin que existan otras limitaciones que no sean las
establecidas en la Constitución y las leyes; señalando que en el país
ningún medio de comunicación había sufrido censura, a pesar de los
constantes llamados a la desestabilización política, y hasta al
magnicidio. Aseveró que ningún periodista ha sido perseguido, ni mucho
menos detenido en cumplimiento de su profesión, ni por motivo de sus
opiniones políticas.
Finalmente, el diplomático venezolano solicitó al gobierno de los
Estados Unidos de Norteamérica, que de una vez por todas desista de su
política de asedio y hostigamiento a los gobiernos progresistas del
mundo, y muy en particular a los de América Latina; exigiendo al
presidente del Imperio yanqui, honrar su anunciado compromiso de una
nueva relación fundada en el respeto mutuo, y en la igualdad entre los
pueblos.
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