Señor Presidente, Luís Alfonso de Alba,
Señora Alta Comisionada, Louise Arbour,
Excelencias,
Señores y Señoras
Quienes este año tenemos el honor de representar a nuestros respectivos países ante este inicio de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, tenemos el privilegio de presenciar en primera fila un acontecimiento que podría llegar a darle un vuelco a lo que hasta ahora ha sido el trato que se le ha brindado a este tema fundamental.
Para la República Bolivariana de Venezuela, hablar de derechos humanos es sagrado. A tal punto, que nuestra Constitución, aprobada por referéndum popular el 15 de Diciembre de 1999, tiene un capítulo completo dedicado al tema de los derechos humanos, lo cual ha obligado a actualizar todas las leyes que se relacionan con esta área. Además, en la misma, se le otorga rango constitucional a los derechos consagrados en los convenios y tratados que la república suscribe y ratifica, de manera soberana, dentro del ámbito multilateral.
Justamente, como para nuestro país tiene tanta relevancia el tema de los derechos humanos, es que acudimos aquí hoy para llamar la atención de los distinguidos delegados de las honorables naciones aquí representadas, sobre la trascendencia de lo que, a partir de este momento, se decida en este organismo con respecto a lo que será, en un futuro cercano, el funcionamiento y los procedimientos que enmarquen la actuación del Consejo de Derechos Humanos.
ERRORES DE LA EXTINTA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
Para contextualizar nuestras observaciones, es necesario recordar brevemente algunos de los errores que fatalmente llevaron a que la extinta Comisión de Derechos Humanos perdiera su credibilidad y no pudiera cumplir con la misión trascendental que tenía encomendada.
En nuestra apreciación, hubo dos errores dramáticos que provocaron el desmoronamiento de la pasada Comisión de Derechos Humanos: 1) la manipulación de un tema tan importante como el de los derechos humanos con fines políticos y particulares, para agredir a países incómodos para ciertas potencias mundiales, y 2) la división absurda de los derechos humanos, otorgándole excesiva preponderancia a los civiles y políticos y olvidándose por completo de aquellos comprendidos en los ámbitos económico, social y cultural.
Recordamos en estos momentos dichos errores, con la finalidad de tenerlos presentes para evitar cometerlos en esta nueva etapa que nos corresponde enfrentar.
La República Bolivariana de Venezuela será la primera en denunciar con firmeza cualquier intento que pretenda convertir al Consejo de Derechos Humanos en un instrumento de algunos países desarrollados para desprestigiar a los países del Sur.
Nuestra nación utilizará no sólo este escenario, sino también los medios de comunicación masivos y alternativos, para denunciar ante los pueblos del mundo cualquier intento de aplicar dobles raseros. ¡Ya basta de la doble moral!, ¡Ya basta de condenar sin fundamento a los pequeños países y de hacerse la vista gorda con respecto a las escandalosas violaciones de los derechos humanos de algunas naciones desarrolladas! Guantánamo es un ejemplo doloroso y vergonzoso de esto.
Por otra parte, parece mentira que, a estas alturas, con toda la gran cantidad de información que se maneja en este organismo sobre las dramáticas violaciones que a diario sufren millones de personas en el planeta, en cuanto sus derechos fundamentales en los ámbitos económicos, social y cultural, los pronunciamientos que hasta la fecha se han hecho sobre estos aspectos sean tan escasos y débiles.
Todos los derechos son importantes, pero forma parte de la lógica biológica y humana, que es mucho más importante alimentarse que poder formar parte de un partido político, tener un trabajo digno que vivir en un sistema democrático, saber leer y escribir que tener libertad de expresión. Aunque, repetimos, todos los derechos son importantes, hay unos que lo son más que otros, porque sin los primeros no se pueden, irremediablemente ejercer los segundos.
Valdría entonces preguntarnos, honorables delegados, por qué la extinta Comisión le otorgó tanta fuerza a los derechos civiles y políticos, y tan poca o ninguna a los derechos económicos, sociales y culturales. La respuesta todos la conocemos, aunque de eso no se hable en voz alta, y es que algunos países poderosos insisten en darle relevancia a los primeros, porque sus cifras en cuanto al compromiso con sus propios ciudadanos en lo que respecta a las garantías de sus derechos económicos, sociales y culturales son vergonzosas.
Los mismos que se creen policías del mundo, con el derecho de violentar la soberanía de otras naciones para pretender fiscalizar los sistemas políticos de las mismas, tienen a un 8% de su población sin saber leer y escribir. Los mismos que nadan en dinero y abundancia consumista, mantienen a un 19% de su pueblo muriéndose de mengua frente a los hospitales más modernos del mundo, simplemente porque no pueden pagar la atención médica privada, que se concede sólo a los que tienen dinero.
Los mismos que se atreven a cuestionar las democracias de otros países son los que vejan, humillan y asesinan a los inmigrantes que se acercan a sus fronteras en busca de los sueños que ellos mismos se han encargado de venderles por televisión. Después de que los usan como mano de obra esclavizada, los expulsan como desecho, a menos que accedan a poner en riesgo la vida cuando los mandan de carne de cañón a guerras por petróleo, que violentan todas las leyes internacionales y las resoluciones de los organismos multilaterales.
ALGUNOS LOGROS DE VENEZUELA
La República Bolivariana de Venezuela hace un llamado a los miembros del nuevo Consejo de Derechos Humanos y a todos los delegados de los distintos países, para que de una vez por todas le brindemos el papel predominante que tienen los derechos económicos, sociales y culturales en cualquier discusión seria que se pretenda dar sobre derechos humanos.
Hacemos este llamado desde la moral que nos brinda haber librado una lucha importantísima en nuestro propio país, e incluso fuera de nuestras propias fronteras, para garantizar una mejor calidad de vida a muchísimas personas.
Por solo citar algunos importantes ejemplos, nuestro país tuvo el honor de ser declarado oficialmente por la UNESCO, el pasado año 2005, como territorio libre de analfabetismo. En un esfuerzo sin precedentes en la historia de Venezuela, en tan solo 15 meses se logró que todos nuestros compatriotas aprendieran a leer y escribir.
Además de eso, en los actuales momentos, a través de programas especiales que tienen rango presidencial, más de la mitad de la población total de Venezuela se encuentra estudiando en alguno de los niveles de formación académica. Por otra parte, 17 millones de personas que antes no tenían acceso al sistema de salud, hoy tienen garantizada la atención primaria, en lugares muy cercanos a sus propias casas.
CASTIGO A LOS PERPETRADORES
Finalmente, Señor Presidente y estimados delegados, quisiéramos hacer un señalamiento final en cuanto a la importancia de aclarar bien las competencias, que los distintos organismos del sistema multilateral tienen, en lo que respecta a las sanciones por violaciones de los derechos humanos.
El actual Consejo de los Derechos Humanos no debe ser un órgano que emita resoluciones en contra de ningún país, porque su función debe ser acompañar y promover las mejoras en la aplicación de los derechos humanos. Por ello no debe tener carácter punitivo. Este fue uno de los elementos que politizó más a la pasada Comisión y es por ello que se debe evitar en esta nueva etapa. Para lo punitivo existen otras instancias dentro del sistema internacional.
En este sentido, hacemos un llamado urgente, a aquellas naciones que todavía no lo han hecho, a que ratifiquen el Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional. El que perpetra una violación en contra de los derechos humanos de alguien tiene una responsabilidad individual y debe ser enérgicamente castigado por ello. Un país entero no debe ser condenado a sanciones internacionales porque alguno de sus nacionales sea presuntamente un criminal. El acusado debe ser juzgado por la Corte, brindándole el legítimo derecho a la defensa y, en caso de hallarse culpable, debe recibir el castigo correspondiente.
La República Bolivariana de Venezuela jamás aceptará las pretensiones del actual gobierno de los Estados Unidos, de que sus nacionales reciban el vergonzoso privilegio de poder andar por el planeta, violando los derechos humanos de miles de inocentes, con el salvo conducto de no poder ser juzgados por este digno tribunal. Si alguno de esos criminales llegara a estar en territorio venezolano, tengan la seguridad que sería puesto inmediatamente a la orden del juez competente.
Nunca haríamos lo que actualmente hace Estados Unidos con uno de los terroristas más famosos del continente americano, Luís Posada Carriles, responsable de colocar una bomba en un avión en el que murieron 73 personas inocentes, la mayoría de ellos deportistas, y al que en este momento se le brinda protección, bajo la excusa de un supuesto problema migratorio, para evitar que sea juzgado y que pague por sus crímenes.
Señor Presidente, estimados delegados:
Podemos lograr que esta nueva etapa que se inicia en el ámbito multilateral, con respecto a los derechos humanos, tenga trascendencia histórica para el beneficio de todos los pueblos del planeta, o podemos permitir que los abusadores y manipuladores de siempre se roben un organismo que es de todos para politizarlo y ponerlo al servicio de sus intereses particulares.
Si se intentara esto último, la República Bolivariana de Venezuela, por el respeto que le tiene a los pueblos del mundo, estará en la digna obligación de enfrentarse, como muro de contención, con firmeza y coraje, para evitar que se vuelva a jugar con el tema de los derechos humanos. Más allá de las presiones y más allá de las amenazas de aquellos que se creen dueños del mundo.
Y sabemos que la mayoría de las naciones, dignamente nos acompañarán en este camino.
Muchas Gracias.