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viernes, 30 de julio de 2010
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Intervención del Delegado Titular de los Trabajadores Venezolanos ante la 95° CIT PDF Imprimir E-Mail
Intervención del Delegado titular de los trabajadores venezolanos (Pedro Eusse)
ante la 95 Conferencia Internacional del Trabajo,
durante la sesión plenaria de la Conferencia para la discusión del Informe
del Presidente del Consejo de Administración
y de la Memoria y los Informes del Director General de la OIT.


Señor Presidente Señor Secretario General

Amigos y amigas asistentes a la 95 Conferencia Internacional del Trabajo, reciban todos y todas y en especial los representantes de los trabajadores y las trabajadoras procedentes de todas partes del mundo, un saludo clasista y bolivariano a nombre de la clase trabajadora venezolana.
La memoria del Director General pone de relieve el estado de los objetivos estratégicos de la OIT, en particular el objetivo central de garantizar trabajo decente y digno para todos y todas en el mundo. Sin embargo, el esfuerzo colectivo y multidimensional por alcanzar los objetivos fundamentales declarados por la OIT, se tropieza con realidades económicas, sociales y políticas que generan continuamente una profunda injusticia y desigualdad social, el incremento del desempleo, de la exclusión masiva y una cada vez mayor desprotección social. Existen causas de fondo, estructurales, en los problemas que se propone reducir o resolver esta Organización. Dichas causas son intrinsecas al modelo económico basado en la acumulación de capital y en el lucro corporativo como fines supremos.
Estimados amigos, en la República Bolivariana de Venezuela el pueblo trabajador inició algunos años un proceso de transformación de nuestra realidad política, económica, social y cultural, colocando en el centro de las preocupaciones al ser humano. Pudiéramos decir que estamos ensayando una forma propia de asumir profundos cambios, en paz y democracia, con la vista puesta en alcanzar la plena dignificación del trabajo y de quienes trabajan, redistribuyendo la riqueza nacional para construir día a día una sociedad más justa y libre para todas y todos los habitantes de nuestro país. Como nunca antes, los trabajadores venezolanos podemos afirmar con orgullo que, inspirados en los ideales del Libertador Simón Bolívar, estamos participando en la gran tarea histórica de sentar las bases de un modelo económico y social sin pobreza ni excluidos, sin explotadores ni explotados, con absoluto respeto por los derechos laborales, con auténtica independencia frente a los centros de dominio mundial, donde la solidaridad se impone frente al egoismo y el individualismo, donde el pueblo ejerce su poder soberano y decide su propio destino.
Sin ceder un ápice en la independencia de clase que ha caracterizado siempre al movimiento sindical que representamos, reconocemos nuestra total identificación con el proceso de cambios que se vive en nuestro país, pues sin lugar a dudas el mismo persigue, entre otros objetivos, hacer realidad concreta la protección social y el trabajo decente y digno para todas y todos, enfrentando la obsesiva resistencia de un cierto sector patronal acostumbrado a enriquecerse con el trabajo mal pagado y desprotegido, un sector empresarial que considera que el mejor sindicato es el que no existe o aquel que se pone de rodillas frente a sus apetencias desmedidas.
Ese es el mismo sector empleador privado que ya actuó contra el estado de derecho en Venezuela, con la finalidad de derrocar al gobierno legitimamente electo por los venezolanos, pero de igual modo son los que sistemáticamente irrespetan los derechos de los trabajadores de nuestro país. Pero los planes para frenar los cambios progresistas en Venezuela, no son un hecho exclusivamente nacional, ni están bajo la dirección de algún gremio empresarial local. Como se sabe, existe toda una campaña internacional contra el pueblo venezolano, impulsada y promovida por algunos círculos transnacionales de poder, respondiendo particularmente a los intereses de una gran potencia mundial.
Distinguidos participantes en esta 95 Conferencia Internacional del Trabajo, toda esta explicación la damos en este momento pues consideramos necesario llamar la atención de todos ustedes, sobre cuál debe ser el papel de la OIT en una situación como la que acabamos de describir. Nos preguntamos, ¿debe la OIT ser indiferente ante las agresiones y provocaciones de alguna potencia industrializada contra un pueblo que sólo pretende ser libre y autodeterminar su destino?, ¿o debe acaso la OIT tomar partido a favor de algún sector que se levanta abruptamente contra la voluntad popular y contra el estado de derecho ?
La respuesta obvia sería no, ni debe ser indiferente ni debe favorecer a los que atentan contra la democracia ni contra los intereses de un pueblo. Pero nos vamos de esta Conferencia con una gran preocupación, observando signos de incoherencia entre las declaraciones y objetivos proclamados de esta organización, con la practica y decisiones de algunos de los instrumentos y mecanismos de la OIT. Es el caso de lo sucedido con Venezuela en la Comisión de Aplicación de Normas de esta Conferencia: la primera sorpresa tiene que ver con que se incluyera a Venezuela en la lista de países a ser evaluados en la Comisión, mientras algunos otros como Colombia, donde se asesina alevosamente a dirigentes sindicales, queda sin evaluación. Pero además, para sorpresa nuestra y de la mayoría de los miembros de dicha Comisión, se adoptan unas conclusiones que no corresponden ni con lo debatido en la Comisión ni con la realidad de lo que suecede en nuestro país.
En dichas conclusiones se incluyen varios elementos falsos, imposibles de demostrar, para hacer créer que en Venezuela se cometen violaciones al Convenio 87 sobre Libertad Sindical, pero a la vez se asumen las consignas de quienes ejecutaron un golpe de estado y un sabotaje a la economía, causando profundo daño al país y al pueblo trabajador venezolano. Lo curioso es que eso sucede en la Comisión de Aplicación de Normas respondiendo a solicitudes de la organización empresarial golpista, y a pocos meses de iniciarse la campaña electoral presidencial.
Para cualquier observador esas conclusiones están politizadas y parcializadas con el sector empleador que se opone al proceso de cambios en Venezuela. ¿Es que acaso existe en el seno de la OIT una tendencia que intenta alinear a esta organización con un plan internacional destinado a satanizar, aislar y derrocar, incluso mediante la fuerza, a un gobierno legítimo y revertir así un proceso democrático de cambios progresistas y populares ? Preocupa además, que esto pudiera aplicarse también a otras naciones en similar situación.
Estimados amigos y amigas, si esto fuese así, estaríamos ante un proceso de desnaturalización de la OIT. Cumplimos con alertar y hacer un enérgico y urgente llamado, en especial a los trabajadores del mundo y a sus organizaciones sindicales, para que en unidad de acción, enfrentemos a las corrientes hegemónicas, imperialistas y neocoloniales, que pretenden convertir a los organismos internacionales, como la OIT, en instrumentos de dominio y sojuzgamiento de los pueblos.
Abogamos por una OIT más democrática, transparente e independiente frente a los poderes económicos y políticos, para que pueda promover y materializar, en este mundo globalizado, sus objetivos estratégicos para bien de la humanidad.
 
Muchas gracias, señor Presidente.
 
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