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Ginebra, 4 de Marzo de 2009
Segmento Generál de la X Sesión Ordinaria del Consejo de Derechos Humanos
Intervención de la Delegación de la República Bolivariana de Venezuela
Embajador Germán Mundaraín Hernández, Representante Permanente
Muchas Gracias, Señor Presidente,
Le deseamos los mejores éxitos en
esta 10ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos. Igualmente, saludamos a la Alta Comisionada
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señora Navanethem Pillay, y la
felicitamos por su trabajo durante este primer año de gestión.
Señor Presidente,
En este escenario, y en otros
espacios especializados de las Naciones Unidas, se han demostrado los efectos
devastadores de la actual crisis económica y financiera mundial que están causando
graves violaciones de los derechos humanos, en particular, los derechos
económicos, sociales y culturales, expresándose en la masiva pérdida de empleos,
reducción de programas sociales, deterioro de la salud, en fin, incrementándose
la pobreza en el mundo.
Es también un hecho cierto que
las crisis económicas son extremadamente crueles con los grupos vulnerables,
quienes son víctimas de todo tipo de atropellos y en particular de prácticas de
discriminación, racismo, exclusión e intolerancia. Vemos con alarma y
preocupación el resurgimiento en varias partes del mundo de brotes de racismo y
xenofobia que afectan gravemente a un número considerable de personas, quienes
además son difamados por los medios de comunicación que hacen uso irresponsable
de la libertad de expresión, fomentando la exclusión étnica y la discriminación
por razones de raza, sexo, creencia religiosa y condición social, llegando inclusive,
a incitar al odio.
La República Bolivariana
de Venezuela otorga gran importancia a la lucha contra la discriminación
racial. Un ejemplo de ello lo constituye la Comisión Presidencial
para la Prevención
y Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y Otras Distinciones
en el Sistema Educativo, la cual exalta los valores de la afrovenezolanidad y
de nuestros antepasados indígenas, y vela por la igualdad de trato para todas
las personas en el goce de sus derechos.
Señor Presidente,
Ahora cuando tendremos la Conferencia de Examen
de Durban, recuerdo la máxima: "un desafío es una oportunidad". Este es el
momento para que el sistema universal se convierta en vocero de las víctimas de
estas perversas prácticas, reconociendo que el mundo está en deuda por no haber
hecho el suficiente esfuerzo para su erradicación. Solicitamos respuesta para
una crisis del presente, del pasado, y no para algo hipotético que esté por
ocurrir.
Repito una histórica frase: Tenemos
un sueño, un sueño que todos los Estados hagan esfuerzos y, con la flexibilidad
necesaria, contribuyan para que esta Conferencia cumpla su cometido y tenga los
resultados esperados, a favor del interés general de las personas víctimas de
tan terribles flagelos. El racismo es una amenaza para el desarrollo y para la
convivencia en democracia; por estas razones, debemos reconocer la importancia
de este evento, que permitirá reafirmar el compromiso asumido en el año 2001.
Muchas Gracias
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